Un lugarsito especial: La habitación de nuestro bebé

Cuando empezamos a pensar cómo sería el cuarto de nuestro bebé, desde el inicio sabíamos que sería con algo de la naturaleza. Fue muy rápida la decisión de decorarlo con el tema marítimo ya que nos encanta la playa y creemos que hay mucho de relajante e inspirador en este ambiente, además el papá corre olas y amamos el mar.

Me gustan las cosas que relajen, más en la habitación, nada sobrecargado. Quería algo motivador con lindos colores y animales pero a la vez que provocara el descanso. Me gusta también usar cosas que tengan un valor sentimental, recuerdos o algo y con cosas nuevas también.

Cuando veo el cuarto ya terminado la verdad me encanta, porque siento que es un ambiente que da paz. De hecho cuando llevo al bebé a su cuarto, donde aún no duerme porque tiene sólo 2.5 meses, veo cómo tiene cosas para mirar y entretenerse pero a la vez se relaja, le gusta mucho!

¿Qué hicimos? La mayoría de los muebles no son nuevos, de hecho la cuna fue mi cuna! Mi padre la guardó por 32 años, y fue la que usé yo y luego mis hermanos. Como es de buena madera, estaba muy bien conservada. Decidí pintarla de blanco para darle un cambio y quedó perfecta.

Asimismo mi madre tenía un mueble muy antiguo de bambú, con repisas de vidrio; igual lo pinté de blanco y ahora sirve para guardar juguetes. Hicimos un móvil lleno de animalitos de paño cosidos a mano, con pulpitos, pecesitos, ballenas, tiburones, cangrejitos. Este particularmente le encanta a mi bebé, lo mira mucho por todos los colores que tiene.

Mi esposo pintó dos cuadros del fondo marino, que está en la pared al lado de la cuna, el bebé los mira mucho y se entretiene. Y finalmente mandé a cortar madera en forma de las letras de su nombre, las pinté primero con base blanca y encontré unos plumones para madera con los que decoré cada letra, y estas ahora están en una de las paredes.

Armar tu cuarto bebé fue hermoso! tomó tiempo eso sí porque recién nos mudamos cuando yo estaba de 8 meses de embarazo y trabajando a full, por lo cual poco a poco se fue armando este lugarsito especial para tí.

¿Quieres compartir ideas para decorar la habitación de tu bebé que hayas hecho tu mismo/a? Adelante!

Lo NO tan lindo del primer mes y cómo lo logramos

En la cita del mes con el pediatra, nos dijo ‘si los padres se acordaran de cómo son los primeros meses, no volverían a tener otro hijo. La gente se olvida de lo difícil que es’

Entre las madrugadas, los pañales, la lactancia y los llantos, existe un gran reto!

En nuestro caso el primer mes fue difícil, debe ser lo mismo para todos. Llegamos a casa con el bebé recién nacido, totalmente ignorantes de todo!

Nos costó agarrarle el truco a la lactancia, y me refiero al bebé y a mi. En cada lactada nos demorábamos en el agarre, por lo que muchas veces ya sudábamos y moríamos de calor frustrados sin siquiera haber tomado una gota de leche. Yo estaba determinada a lograr dar de lactar, y tuve que tener mucha paciencia y buscar y rebuscar mi lado más zen para hacerlo, finalmente pudimos.
Madrugar… Aishhhh… Madrugar. Los primeros días madrugábamos por alimentarlo, por cambios de pañal, por lograr hacerlo dormir y nunca faltaban los ‘ver si está respirando’.Nuestro  bebé odiaba su moisés y por eso todo el primer mes sólo quería dormir encima mío, en brazos estaba en paz. Pero lo malo de hacer dormir al bebé en brazos es que yo estaba tan cansada en las madrugadas que mis brazos se caían, así que mi esposo me llenaba de almohadas debajo de los brazos y en la espalda. Eran como 6 almohadas más la de embarazo (esa laaarga). Recuerdo con mucha gracia una madrugada de la primera semana en que el bebé solo quería dormir en mis brazos, serían las 3 o 4 am y luego que mi esposo me llenó de almohadas ya estaba todo acomodado salvo mi cuello, y por eso no podía dormir. En eso me trae esas almohadillas en ‘U’ para viajar, esas que se usan en el cuello. Imaginan la escena? Toda rodeada por almohadas y el cuello tieso con esa almohada, cruzamos miradas y nos empezamos a reír mucho. Esa noche pude dormir así, con bebé en brazos estando seguro y mi esposo al lado obviamente ya sin ninguna almohada.

Los pañales son otra historia. Son a cada rato, sin embargo lo más anecdótico son los chorros de pis al ‘cielo’, fueron muchos. Hoy ya somos expertos así que ya no es un tema.

Finalmente cortarle las uñas. Al comienzo usaba los guantes, pero luego igual se raspaba un poco así que se las empecé a cortar. Un día el cálculo falló junto a sus manos movedizas y le hice un cortesito en el dedo gordo, lloró de inmediato y yo me sentí tan mal y culpable. Desde ahí se las corto mientras lacta porque ahí tiene los brazos relajados. Y por favor esto que escribo no busca para nada dar consejos de cómo hacer las cosas, sólo  comparto lo que nos sucedió. Ya suficientes consejos reciben los padres sobre como criar a sus hijos.

Ahora, todo esto me hizo aprender algunas cosas. Primero que aunque en esta época uno deja casi todo lo propio de lado por estar a cargo de una nueva personita, hay que encontrar al menos muy breves momentos para uno mismo. Yo apenas terminaba de dar de lactar, le dejaba al bebé un ratito a mi esposo y me iba a bañar. Siempre fui de duchas muy cortas pero ahora me tomo más  tiempo y con agua caliente y fría al final, para relajarme.

He aprendido a pedir más ayuda y aceptarla cuando me la ofrecen. Siempre fui muy independiente pero este no me pareció el momento para negarse a recibirla. Mi esposo, mi madre y cuando necesito conversar y reír también mis amigas.

El mismo doctor en la misma cita del mes nos dijo ‘lo más importante es que la mamá esté bien, si mamá está bien y se siente bien todo va bien’ y nos explicaba que los bebés sienten cuando la mamá está frustrada o molesta y captan el ambiente. Yo lo creo, de hecho cuando sentía que era demasiado, venía mi esposo a rescatarnos llevando al bebé a pasear cargado caminando por la sala. Cuando me lo traía de vuelta ya estábamos todos relajados.

Y para terminar mucho humor, como nuestra historia de la almohadilla del avión, hay muchas otras que iré contando. Nos reímos de todo lo que podemos, de los chorros de pis, de los pañales explotados, de los chanchitos con agruras sobre el hombro, de las ojeras eternas y de lo que podamos. Con humor todo pasa mas fácil y divertido.

Nuestras madrugadas

Todo aquel que ha pasado por esos primeros meses, sabe lo bello y matador que es. No se duerme! La verdad luego de dar a luz recién entendí por qué tanto me decían ‘duerme todo lo que puedas’.

Al comienzo mi bebé dormía toda la noche, con dos despertares pero muy breves solo para tomar leche y en 20 minutos ya dormía de nuevo. Desde hace 2 semanas esto cambio, y ahora en la despertada de las 5 am no vuelve a dormir hasta pasada una hora. Intenté todo, desde dar de lactar echados sin levantarnos, lo pasé a mi cama, aprendí a hacer todo sin prender la luz hasta cambiar el pañal, hablar bajito, y nada! Bebé decidió que las 5 es una hora entretenida.

Admito que primero me estuve quejando, aún lo hago algunas mañanas, pero he descubierto algo precioso. Hace pocos días tratando de dormirlo en la oscuridad, mi bebé me miro y empezó a sonreír sin parar, no fue su primera sonrisa, pero es una hora en que estas abundan en cantidad y formas! Sonrisas tímidas, pequeñas, sonrisas chuecas, de lado, coquetas, juguetonas. Desde ahí me di cuenta que esas son nuestras madrugadas, donde callados reímos mientras amanece y simplemente tenemos momentos de felicidad pura.

Gracias por este regalo, madrugadas llenas de ricas sonrisas, empezar el día así es lo máximo.

Casi lo olvido, hoy me acordé que el amanecer siempre me encantó. Es una hora donde todo es más limpio y tranquilo, hasta se puede respirar frescura. Recuerdo que siempre le decía a mi esposo, quien por el contrario es más nocturno y menos madrugador, que es una hora romántica para caminar o tomar un desayuno.

Y así empezó todo de nuevo, sólo bastó con una mirada

Soy mamá, sí mamá al fin! No lo llamaría mi nuevo rol, sino que es quien soy ahora, una mamá de un hermoso bebé de 2 meses, hombrecito, con unos deliciosos cachetes y una sonrisita que simplemente me fascina. Mientras escribo lo veo muy concentrado tratando de dar manotazos a dos monitos que cuelgan de su columpio, y pues sí está creciendo mi enano.


Es loco cómo cambió mi vida, todas las mamis lo dicen siempre, pero ahora que lo estoy viviendo lo entiendo mejor. Y digo mejor, no aún totalmente, porque estoy en ese proceso de adaptarme y aprender a ser mamá y sé que aún me queda un laaargo camino.


Aunque siempre quise formar una familia, por muchos años estuve muy enfocada en mi profesión, en el trabajo y los estudios. Le dediqué a mi carrera más de 12 años totalmente concentrada, trabajando miles de horas sin importarme muchas veces la hora de salida, porque me encanta lo que hago y tenía claras varias metas que quería cumplir. Las perseguí con pasión, y realmente me metí de lleno y las he logrado. No puedo decir que ya logré todo lo que quiero a nivel profesional porque tengo muchos sueños aún, pero sí hice bastante de lo que quería hacer antes de ser mamá. Ahora, esto es a nivel profesional que no lo es todo en la vida, hay otros aspectos como el deporte o explorar cosas como la música o pintura que fui postergando y que hoy quiero hacer con mayor deseo.


Me casé con mi compañero del universo, mi amor, mi amigo del alma y con quien he vivido mucho de lo más maravilloso y lo más difícil, pero es eso lo que nos hace fuertes como pareja. Tener un hijo fue una decisión aunque no pensamos que vendría tan rápido; de pronto yo tenía un retraso de una semana, dio positivo y el resto es historia para otro post. Nos embarcamos en la más linda y profunda aventura, con la que nos llenamos de más amor y aprendemos día a día. También nos pone a prueba, no lo voy a negar, pero creo que eso es parte de los grandes aprendizajes.


Puedo decir que desde que nació mi bebé todo cambió, claro eso es obvio, pero va mucho más allá. Uno espera con gran expectativa durante casi nueve meses para dar a luz, en mi caso fueron 39 semanas. 


Escribí en un diario que llevo desde que supe del embarazo todo tal como fue, para no olvidar nunca, porque el tiempo es sabio para curar heridas y algunas veces también para traicionar a la memoria y esta experiencia es de esas que no quiero olvidar, y cuyos detalles quiero tener conmigo por siempre. 


Un sábado en la madrugada empezaron las contracciones, aguanté primero 40 minutos sola sin despertar a mi esposo, y las conté como me habían enseñado; luego y estando más segura que sí era el momento, lo desperté y juntos contamos por 2 horas más. Lo llevamos con calma,  y sí con dolor, pero con calma y compartiendo el momento en complicidad con el amanecer. Llegaron las 7 de la mañana y avisé a mi doctor, era hora de ir a la clínica. 


Todo fue mágico, poco más de 3 horas después a las 10.40 am di a luz por parto natural a nuestro hermoso hijito, quien lloró muy fuerte y de paso nos hizo llorar y como soñé y pedí a los doctores me lo pusieron de inmediato en el pecho piel con piel… calma absoluta. Él dejó de llorar y yo empecé a hacerlo, y de pronto no escuché nada, no vi al doctor, el pediatra o las enfermeras, sólo veía y escuchaba a mi bebé. Literalmente se detuvo el tiempo, lo recuerdo y me emociono … y así empezó todo de nuevo, sólo bastó con una mirada directo a los ojos entre mi bebé y yo … su mami.

Y tu ¿Cómo fue esa primera mirada con tu hijo o hija?


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A cierto! Me animé hoy a escribir, ya lo hacía pero nunca de forma pública, esta experiencia me ha inspirado a simplemente compartirla con otras personas. 

Mi vivencia

Escribo este blog para compartir mis vivencias como mamá y tal vez encontrar otras personas que estén aprendiendo a ser padres al igual que yo.

Tengo la suerte de tener un hermoso bebé, a quien amo con toda el alma y que con el corto tiempo que lleva conmigo, me está enseñando cada día miles de cosas. Este es el viaje más grande de mi vida.