Lo que te quiero regalar 

Ayer estuve conversando con unas amigas. Qué necesario y delicioso es conversar con amigos, pero ese no es el tema de este post. Ya habrá otro donde hablemos de los amigos, que merecen un espacio especial.

En fin, hablamos sobre la importancia de construir recuerdos basados en experiencias. Hace poco dos de nosotras habíamos leído que un estudio mostró que lo que más recuerdan las personas adultas sobre su niñez son experiencias que hicieron con sus familias o seres queridos, y estas están sobre los recuerdos sobre regalos o cosas materiales que tuvieron.

Esto nos llevó a compartir cada una algún recuerdo de nuestra niñez y yo recordé algo muy especial y uno de mis recuerdos más tempranos y especiales. Cuando era niña vivíamos en una zona alejada de la cuidad, en esa época no había mucha señal de tv por lo cual jugaba mucho en el jardín y hacia cosas afuera. Los fines de semana mi papá me llevaba con él para comprar leche fresca a un establo. Era maravilloso! Recuerdo perfectamente el lugar, tenía muchas vacas cada una con un nombre distinto marcado en su espacio. La vaca Isabel, la vaca Charo, la vaca Rosa… Todas con nombres de personas me resultaba muy gracioso, una incluso tenía el mismo nombre que mi mamá. Mirábamos cómo  frente a nosotros ordeñaban a la vaca y nos daban la leche en unas botellas de metal para luego llevarla a casa a hervirla.

Recuerdo toda esa paja por todos lados, podía alimentar a las vacas, las saludaba por sus nombres y no me gustaba el olor pero era parte de todo eso. Tengo grabado ese recuerdo.

Papá me llevaba de la mano caminando rápido como siempre camina y yo tenía que correr para poder ir a su ritmo. Hoy soy de las que caminan rápido, eso me quedó de él. Cuando llegábamos al establo me dejaba correr sola y es ahí que paseaba frente a vaca por vaca, y siempre volvía a leer sus nombres; a veces me preguntaba cómo escogían sus nombres?

Este es un recuerdo muy personal, lo comparto porque quiero crear experiencias a mis hijos. Tengo tantos así, los viajes a Huaraz en carro mis padres adelante y mis hermanos y yo atrás cantando y peleando todo el camino (que paciencia!), cruzar un río agarrada de manos con mi papá, celebrar el ‘cumpleaños del sol’ con torta y todo con mi mamá (obvio inventado por ella y obvio seguiré con la tradición), subir el cerro con mis hermanos y papá nos decía ‘respiren hondo que es aire puro!’, jugar a lavar la ropa y al mercado con mamá, y puedo seguir!

Hijito, prometo darte experiencias, viajes y paseos y enseñarte a amar la naturaleza, que eso a mi me dio paz y hasta hoy me reconforta. Ese será mi regalo.