Un amor sin límites

Recuerdo muy bien el día en que supe que sería mamá, que increíble emoción, nervios, amor todo junto.

Hoy con mi bebé de 7 meses, el amor es cada vez más grande y a veces se siente como que no cabe más amor en el cuerpo, pero si cabe! No tiene límites sólo crece y crece, cuando lo veo irse desarrollando, cuando duerme en mis brazos y suspira, cuando me mira a los ojos y sólo existimos los dos en este mundo, cuando llora y juntos nos consolamos, cuando prueba su voz haciendo pequeños grititos, cuando gatea, cuando come sus papillas (y hacer muecas) y juntos aprendemos lo que le gusta comer a él, y cuando sólo lo veo en silencio y doy gracias a la vida por tenerlo en mi mundo y ser su mamá.

Una vez que una mujer es mamá, se forma tal vínculo con esa personita que será lo más grande de la vida para siempre. Todo pasa a ser mirado con ojos de mamá, y aunque siempre defendí que una no debe dejar quién es por ser mamá… hoy creo que no se deja de ser la misma persona, sino que la vida y el alma se enriquecen y el tiempo para todo lo otro se acorta, pero se puede ir organizando en este eterno aprendizaje.

Hoy creo que hay un antes y después al ser mamá, soy la misma mujer, pero mi corazón, mente y sueños tienen un hermoso nuevo ocupante que convive con mis otros sueños y deseos, ocupando el primer lugar sin apagarlos sino al contrario motivándome a cosas tal vez más grandes.

Hace un par de días mi bebe tuvo su primer golpe en la cabezita, nada grave más fue el susto y claro el llanto. Estábamos papá y mamá con él, y con un movimiento rápido se golpeó y no pudimos prevenirlo. Captaron la culpa? Ay que difícil! Lo calmamos y al rato ya estaba todo bien, jugando y luego comiendo. Dos días después seguía preocupada “Y si tiene algo dentro?”

Supongo que parte  de todo esto es controlar canalizar nuestros miedos y ansiedades para ayudar a nuestros hijos a sentirse seguros y confiados en sí mismos, al menos es parte de lo que quiero ser. Quiero decir que respeto a todas las madres, madre llamo a todas las que crían a sus hijos con amor… punto. Porque luego si, hay elecciones o necesidades sobre el tipo de embarazo, tipo de parto, tipo de crianza. Hay las madres que se dedican enteramente a criar a sus hijos y ser amas de casa, las que trabajan fuera de casa y los crían con el mismo cuidado con ayuda de otros, las que dan a luz natural, por cesárea, en agua, las que deciden hacer lactancia materna prolongada, las que deciden o necesitan usar la fórmula, las que cocinan todo fresco y las que compran los alimentos hechos; si, hay hay hay. Pero todas tenemos algo en común, el amor total e ilimitado, amor puro y genuino lleno de buenas intensiones y esfuerzo constante por ser la mejor mamá para nuestros hijos.

Te cuento un cuento ¿formas de conectar con tu bebé?

No escribo desde hace un par de meses, y lo extrañaba mucho la verdad. Esta vez me provocó escribir a raíz de una conversación que tuve hoy temprano con mi esposo, acerca de cómo ser papá o mamá te hacer crecer en muchas cosas y aprender muchas otras.

Cada noche antes de acostar a mi bebé, le cuento un cuento. Todo empezó cuando tenía al rededor de 4 meses en que empecé a leerle unos cuentos antes de acostarlo, algunos clásicos como lo son “Buenas noches Luna” o “Quiero a mi mamá porque” o “Quiero a mi papá porque”. Lo empecé a hacer un poco con la duda de cómo iba a tomarlo mi bebé, ¿le gustará? ¿así no entienda nada lo relajará? La verdad me sorprendí al ver que apenas acababa su rutina de sueño, lo llevaba a la mecedora en su cuarto y empezaba a leer, me miraba fijamente y con ojos tan atentos, casi sin pestañear, muy atento y calladito, se los leo con distintos tonos de voz, y voy pasando las hojas una a una, el mismo acto es relajante hasta para mi! y terminando el cuento se quedaba dormido poco a poco. Una maravilla!

Luego empecé a cambiar un poco la historia, porque a veces me sentaba en la mecedora con él en brazos, y como le daba la leche y no tenía el cuento en la mano, empecé a inventar historias. Historias que siempre empiezan por “Había una vez un hermoso niño llamado …” y luego invento alguna aventura.  Me escucha siempre con tanta atención. Ahora ya tiene casi 7 meses, apenas escucha esa frase sonríe, como sabiendo qué es lo que viene y luego continúo y me escucha hasta que poco a poco se le van cerrando los ojitos. Me encanta.

Las aventuras son interminables, un lindo viaje en familia con papá y mamá, jugar en el parque con sus amigos los animales, volar junto con los pájaros que se sientan en la copa del árbol más alto, un mejor amigo que anda algo triste y necesita ayuda, vivir cada día con pensamientos positivos y buena actitud, buscar la felicidad, creer en los sueños… claro aprovecho en darle un mensaje con cada cuento. No lo sé, entiendo que no comprende aún mis palabras, pero creo que entiende la intención y los tonos de voz, porque ríe, mira fijo y se relaja.

Lo mismo hago en las tardes cuando llego a casa pero con canciones, canto sobre todo! A veces miramos al parque y canto sobre lo que veo, los pajaritos, el viento que sopla, el vecino que pasea al perro, las hojas de los árboles que caen, el sol que calienta, el tráfico! jaja

En fin, seguiré viendo qué inventarle, mientras vea que lo disfruta y que pasamos un rato lindo juntos valdrá la pena! A contar y a cantar!