Carta para mi en 17 años

Hola! Soy tú hace 17 años, cuando faltaban sólo 5 días para que tu hijo cumpla 1 año. Te escribo para hacerte acordar algunas cosas importantes, espero esto te sirva.

Recuerda por siempre su delicioso olor, cierra los ojos y respira hondo pensando en él, pequeñito, gordito, y siente ese incomparable olor a bebé, a tú bebé, a quesito con dulzura, olor a sueños y esperanzas, a felicidad y cuidado.

Recuerda esas manitas, recuerda que cuando le dabas leche en las madrugadas a oscuras, y sentías sus pequeños deditos agarrando tu dedo, pensabas callada “gracias Dios por estas manitos”. Sean como sean las cosas hoy, agradece siempre por este milagro del universo, que fue para tí.

Recuerda cómo te besaba, que existían momentos en que detenía lo que estuviera haciendo y te miraba fijamente, luego pegaba su narizita a la tuya y te plantaba un enorme, delicioso y exagerado beso. Un beso totalmente imperfecto, desordenado, tierno; un beso del paraíso. Entiende que esos besos luego serán para un amor, y sólo dale palabras de apoyo, escúchalo, convérsale mucho y acompáñalo en sus propias aventuras.

Dale espacio, recuerda que quieres ser una mamá que lo guía y lo ama sin límites, pero que lo quiere respetar en sus decisiones y apoyarlo en sus sueños. Recuerda que quieres que sea un hombre bueno, consciente, apasionado por lo que haga y por la naturaleza y sobretodo feliz, pero que sabes que al final él elige. Ya hoy está por cumplir 18 años, será un adulto.

Recuerda que quieres que se divierta mucho en su juventud, que aproveche la vida para probar nuevas cosas, para viajar, para abrir sus horizontes y no sólo preocuparse del futuro. Que tenga grandes amigos y cultive amistades para siempre y parte de eso es tener historias locas y graciosas que recordar cuando sean viejos.

Recuerda no estar apurada cuando esté contigo, que vea que ser adulto no es sinónimo de dejar de disfrutar de lo simple de la vida, que seas ejemplo de lo que él pueda aspirar cuando sea mayor. Ríete de tí misma, cuéntale cuántas veces te equivocaste o en qué momentos te sentiste confundida en la vida, que eso será mucho mejor que decirle siempre “lo que se debe hacer”.

Cierra los ojos, recuerda la promesa que le hiciste cuando recién empezaba a dar pasitos y te detenías a ti misma para que camine sin límites y aprenda solito (siempre mirándolo y lista para agarrarlo si caía): que serías su mami por siempre, que lucharías por que sea feliz y que cuando creciera dejarías que viva su propio camino y encontrara su propia felicidad.

Una mami llena de amor.