Mi misión más grande

Dicen que todos tenemos una misión en la vida, o varias.

Desde que soy mamá, estoy segura que una de mis misiones en esta vida es criar con amor a mi hermoso bebé, ayudarlo a descubrir, experimentar, jugar, dar y recibir abrazos y aprender a disfrutar y cuidar de la vida y la naturaleza. Algo muy dentro de mí lo sabe, lo supe desde el embarazo, lo podía sentir casi corriendo por mis venas.

Hoy, con mi bebé/niño de 1 año 5 meses, estoy embarazada de 4 meses y medio. La semana pasada me confirmaron el sexo, es otro hermoso niño! (se me sale el amor!)

Y he estado pensando en esta misión, tal vez mi misión más importante, que hoy siento aún con más peso; criar a dos hombrecitos, dos personas conscientes del mundo, de cómo viven y cómo armonizan con él y con otras personas.

Sé que las decisiones las tomarán ellos, pero también siento un importante deseo y tarea de criarlos para que luego sean buenos hombres, que sepan amar, que respeten a las mujeres y algún día cuiden a la familia que formen. Veo tantos casos de personas que maltratan, que abusan, que hieren, y creo que mucho de eso es realmente algo muy triste… no saben amar, no sienten compasión ni piden perdón.

Falta mucho para que mis bebés sean hombres grandes, pero creo que cada pasito es parte de nuestro aprendizaje. A veces me doy cuenta que abrazo a mi hijo con mucha fuerza, e imagino ¿cómo será cuando sea grande? ¿me dejará abrazarlo así? (seguro que no!) pero espero que tengamos una relación de confianza donde no estaremos abrazados horas pero tal vez conversemos mucho, de la vida, de los errores, de lo divertido, de esas preguntas que jamás tienen respuesta, de lo que sea.

Me siento portadora de una gran misión, una misión universal y maravillosa, una que literalmente puede cambiar vidas y sobre todo llenar de amor.

Me conmueve, me inspira.

 

A mis hijitos, mami los ama mucho más allá de lo imaginable